Klaus
Klaus es una película de animación del 2019, escrita y dirigida por Sergio Pablos.
Todo comienza con Jesper, que tiene bastante dinero y es el hijo del director del Servicio de Correos, a quien, por ser muy flojo, envían como castigo a abrir una oficina de correos en Smeerensburg: una isla fría, oscura y bastante hostil, donde las personas no se envían cartas ni llevan a sus niños a la escuela porque están enfrentadas entre sí, y el problema es que hasta que no salga cierta cantidad de cartas de la isla, Jesper no puede volver.
De alguna manera termina conociendo a Klaus, que es un carpintero que vive muy solo en una montaña, y que al ver el dibujo de una niña triste, arrastra a Jesper a llevarle un regalo, un juguete. Después de esto, los niños en el pueblo se vuelven locos yendo a la Oficina de Correos para pedir juguetes, y obviamente ésta fue la oportunidad de Jesper para que se comenzaran a mandar cartas, y como había niños que no sabían escribir, él les dice que vayan a donde Alva, la maestra, que como los niños no iban a la escuela, había terminado vendiendo pescado.
Total que todas estas acciones, sin que él, inicialmente, tuviera intención alguna además de enviar cartas, hacen que la comunidad vaya tomando otra dinámica: los niños estudian y juegan, y hasta van olvidándose los rencores entre los adultos.
La película nos cuenta una historia de cómo comienza a crearse la leyenda de Santa Claus, claro que sí, pero no es esa realmente la historia. La navidad y la entrega de regalos de Santa son casi como un pretexto para retratar cosas mucho más universales, como lo son el amor, la comunidad, la niñez y la amistad. Retrata cómo es de importante vivir en comunidad, con niños felices y aprendiendo, y sin rencores, porque lo realmente humano es el amor, y además lo hace utilizando las herramientas de la música y los colores maravillosamente.
Además, los personajes me parecen una genialidad: Jesper es divertidísimo y su cambio de hombre malcriado a una persona sinceramente amorosa me encanta, pero sobre todo me encanta Klaus, que aunque no es especialmente radiante, y a veces es un poco triste, se siente muy bonito y genuino.
Y para mí lo más bonito que tiene es la manera en que va construyéndose la amistad de Jesper y Klaus, y cómo con actos genuinos de bondad y generosidad, crean, sin quererlo, algo mágico, porque de alguna forma la magia es eso: la generosidad, la bondad, el amor, y también la amistad, sobre todo una tan poderosa como puede ser la de quienes construyen juntos. Además, qué grosería lo bello que es el final.


Me encantó
ResponderEliminar❤️❤️❤️❤️❤️
EliminarGracias por la recomendación: no esperaba una reinvención tan hermosa de una figura tan manida como Santa Claus (que además no es para nada de mi devoción).
ResponderEliminarTu comentario es absolutamente acertado: el tema es la comunidad que se crea a partir de los vínculos de amor y amistad. Brutal el diseño de personajes y en general: el estilo de ilustración y animación pero sobre todo: el manejo de la luz y la paleta de colores ¡Hermosos! Me conmoví sinceramente.
En fin, qué maravilla que me llegue una pieza como a través de un lazo de amor y amistad: la nuestra.