Paterson



Últimamente sueño mucho, o más bien recuerdo mucho mis sueños. Sueño con amigas, tatuajes no deseados, con estar abrazada con alguien que extraño, con cantar, con series que no he terminado y situaciones absurdas que solo en sueños podrían tener sentido.


Hace días tuve un sueño, de esos absurdos, en el que Adam Driver era mi novio. Esto me parecía absurdo no porque no lo conozca, sino porque el novio de mis sueños sin duda se parecería más a un Donald Glover. 

Tuve la suerte de no olvidarlo al despertar y, antes de que se me escapara, se los conté a mi papá y a mi mamá, que tienen el placer de escuchar mis sueños y ocurrencias cuando me siento habladora. Mi papá lo tenía muy claro: Adam Driver representaba a algún muchacho que me gustaba, que me recordaba a él por ser alto, talentoso, y con el que no debía casarme porque nos íbamos a terminar divorciando. Posiblemente sean todas las anteriores. Mi papá también dijo que podía imaginarme perfectamente contándole esto al muchacho en cuestión, y que seguro él me iba a ver con cara de estar extrañado. Aunque soy muy de hacer esas cosas, esta vez decidí ser aún más atrevida y contarles a ustedes, quienes decidan leerme.


Total que, más allá de las posibles interpretaciones, me puse a repasar cuáles películas de él había visto, pasando de la terriblemente desgarradora para mi corazón Historia de un Matrimonio, hasta las de Star Wars, que fueron casi como un somnífero. Empecé a repasar también las que me faltaban por ver, y por ahí ví House of Gucci, pero realmente el genial resultado de todo esto fue que decidí tomar en cuenta una recomendación de mi papá de hace mucho tiempo. Él, que nunca escribe sobre cine, escribió sobre esta película, e insistió mucho en que la viéramos, pero yo, que adoro recomendar películas, soy terriblemente mala para ver lo que me recomiendan a mí. Decidí entonces que el sueño era mi señal para ver Paterson.


Esta película nos permite acompañar a lo largo de toda una semana a Paterson, un conductor de autobús que vive en Paterson, Nueva Jersey.

Él lleva una vida sin mayores sobresaltos, sin acontecimientos impresionantes y sin grandes paisajes. Es un hombre sencillo, con una vida rutinaria, y dentro de ella consigue ver lo hermoso, además junto a Laura, la mujer con quien despierta todas las mañanas y con quien comparte sus sueños, con quien tiene el placer de compartir un amor que escucha, habla, abraza y admira. Algo tan increíble y sencillo como eso.

Paterson encuentra poesía en su vida sencilla de conductor de autobús, porque se detiene a escuchar y observar, y sabe admirar, aunque no sea obvia, la poesía que lo rodea. Y aquí difiero de repente un poquito de mi papá, porque no es poeta a pesar de su paisaje, sino que sabe verlo, aunque ni siquiera se lo reconozca a sí mismo.


Siempre es lindo ver cosas que nos hagan recordar que, aunque la vida en la ciudad y la rutina pueden ser, de hecho, aplastantes, hay que detenernos a apreciar nuestros paisajes y nuestra belleza, sencilla pero siempre increíble.

Gracias papi por la recomendación, gracias a ese sueño por recordármela.

Bien decía Neruda: ganaremos, nosotros los más sencillos, ganaremos.


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